¡ Uno aprende tanto cuando nace su bebe !

Escrito por mi Hija Floriza Vivina.



Cuando nació Amanda y la vi por primera vez,

sentí que me partieron el corazón en pedazos.

En ese momentito me sentí inundada de amor,  pero ese amor venia acompañado por un miedo enorme.

Un miedo de saber que de ahora en adelante cada segundo de cada minuto de cada hora de cada día

este pedacito de carne mío, ya no esta dentro de mi y esta expuesta al mundo entero.

Minutos después de nacer mi hija nos alejaron millas de distancia

 para poderle dar los cuidados médicos que ella requería.

Yo me tocaba mi vientre vacío y sentía ese miedo frustrante.

Mi hija ahora ya va a estar libre para algún día ser su propia persona.

Y me preguntaba como mi valiente Madre pudo haber soportado este dolor

y esta incertidumbre cuando yo nací.

Así que la primera vez que sentí su manita deteniendo no mi mano sino mi dedo pulgar

con tanta fuerza mi corazón me decía que yo siempre voy a estar justo a su lado

para protegerla de cualquier peligro y no dejar que absolutamente nada le pase.

Pero al mismo tiempo mi inconsciente me decía que eso no es verdad,

porque esta pequeñita no es mi propiedad.

Es simplemente mi misión en la vida de guiarla,  aconsejarla y protegerla hasta que ella me permita hacerlo.

Porque va a llegar el día en que sus alas se abrirán

y ella va a querer ser libre e independiente así como un día lo hice yo.

Sin darme cuenta pensé en lo que mi Madre podría estar sintiendo y sufriendo.

Al pensar esto mi corazón una vez mas se lleno de ese miedo tremendo que casi no podía soportar

y me pregunte como fue que mi valiente Madre pudo soportar

y sobrevivir ese dolor tan grande.

Antes de nacer Amanda, mi pequeñita, siempre pensé que mi Mama no me quería dejar ser libre.

Ahora entiendo que lo único que ella hacia era darme amor por medio de sus cuidados y sus consejos.

Uno aprende tanto cuando nace su bebe!!!!
Madre toda mi vida te he admirado, porque eres un ser intachable y maravilloso.

Que siempre has dado hasta la ultima gota de tu sangre por nosotros tus hijos y por tu propia Madre.


Pero ahora que yo soy Madre no encuentro palabras para decirte que eres una mujer espectacular.

Que Dios no pudo haber escogido una mejor guía para mi.

Y que espero que este miedo tan grande de que mi pequeña algún día me deje para ser mujer

lo pueda sobrevivir con la gran fortaleza que tu lo has hecho tres veces ya.

Y se que todas las noches cuando rezo y le pido a Dios salud,

y energía para estar lista para compartir un día mas con mi niña.

Y que me ayude a preparar a mi hija para ser fuerte

 porque algún día ella sentirá este miedo que yo siento,

y que ella no entenderá y yo seré 

¡ la madre injusta !

Que no la deja ser libre hasta que ella tenga sus propios retoñitos,
pero por ahora le pido cordura para prepararme día con día

para la llegada de ese momento en el que ese tesorito mío ya no estará bajo mi cuidado.


Y yo se que millas lejos de mi, mi Madre reza junto conmigo y sus bendiciones nunca me dejan.


Gracias Mami...
Te Amo, tu hija Flori

 

©Guadalupe Amanda Rodríguez G.