HABLANDO CON DIOS

DEDICADO A MI HIJA G. AMANDA

¡ SEÑOR BENDITO SEAS !
¡ Bendito seas, por haberme dado la vida !
¡ Bendito seas, por haberme dado, los
Padres que me diste !
¡ Y Bendito seas por haberme hecho grande,
de cuerpo, corazón y espíritu !

Hoy sola, Señor,
con mi hija entre mis brazos,
¡ DESFALLECIENDO ELLA DE DOLOR !
Sin mas compañía que Tu a mi lado,
vi nacer a mi cuarto nieto.

Esa sala de operaciones,
estaba tan obscura,
tan obscura y sola, que solamente la llenaban
los gritos desgarrados de dolor,
de mi hija.

¡ MI NIÑA, SEÑOR !  Esa niña
que hace apenas un cerrar de ojos,
Tu me regalaste.

Ella que ha llenado de dicha y alegría
mi existencia,
ella que es tan fuerte, tan alegre y valerosa,
¡ HOY SUFRIO MUCHO, SEÑOR !

¡ Bendito seas por haberme hecho valiente !
 Valiente para ver, la llegada
y ausencia de la muerte.
 Valiente para ver,
la llegada y presencia de la vida.

Señor,....Yo soy tu hija,
la mas mala y egoísta de todos tus hijos,
¡ PERO TE AMO TANTO !

Te amo y te suplico siempre,
hoy te pido que me perdones,
pero esto, esta tan desgastado,
por habértelo pedido tantas veces.

Hoy te pido, también, que me dejes
¡ SEGUIRTE AMANDO !
que cada día sea mas grande mi amor
y mi fe por ti, Señor.
¡ Porque yo te amo, mas que nadie
en el mundo !

Bendito seas por haberme dado a mis hijos.
Y ahora Señor,
BENDITO SEAS POR HABERME DADO A MIS NIETOS.

Cuantas veces te pedí,
que me permitieras ser, ¡ digna hija de mi Madre !
y después, cuantas veces te pedí, ¡ ser digna
Madre de mis hijos !

Para lograr eso, me dijiste,....tendrás que
superarte un poco.
¡ Un poco Señor....que duro tantos anos ¡

Un poco Señor,
¡ QUE NO TE FALLE !

Un poco que siempre fui hacia adelante,
¡ con garras de león, para defender lo que me dabas !
Con lucha fiera en el camino.
¡ Cayendo y levantándome ! SIN DESFALLECER.

Sin nunca volver la vista hacia atrás.

Realice estudios.

¡ OBTUVE TITULOS !
Títulos,...aparte de los que tu ya me habías dado.

¡ El titulo de ser una buena hija !
Y ¡ el titulo, de ser una buena Madre !

Hoy te pido, Señor,
me permitas ser digna también,
ante los hijos de mis hijos.
Y sobre todo,
¡ ANTE TI, SEÑOR !

Ante ti, que eres el que me da
¡ la fuerza ! ¡ la energía y el coraje !,....PARA SEGUIR ADELANTE.

Para seguir luchando,
no permitas que desfallezca,
no permitas que me canse.

Recuerdas hace años, Señor ? .
¡ Tanto te pedí,....tanto me diste !

Llegue a la cúspide,
fui grande, entre las personas de mi genero, Señor.

Prepare mi vida,
para recibir con dignidad mi madurez.

Con la frente muy alta llegue a la cúspide.
¡ A esa cúspide a la cual tu me ayudaste a llegar !

Para llegar allí, me pusiste pruebas muy duras,
esas pruebas eran para ver si resistía
el camino, que tenia que andar.

¡Y RESISTI, SEÑOR !

Resistí,....el estar allí.
¡ Y resistí, cuando me dejaste caer !
Siempre supe, que era una prueba mas que Tu me dabas.

Quizás una de las pruebas mas grandes que le
has puesto a mi vida, Señor.
Yo siempre te he ofrecido, todo .
¡ Mis éxitos y mis derrotas !
¡ Mis soledades, y mis compañías !

Cuando sentí, el golpe de mi caída.
¡ Yo te ofrecí todo, Señor !
TODO, IGUAL QUE SIEMPRE.

¡ Todo lo material que tenia !
Porque a cambio te pedía, me permitieras
conservar la vida, de MIS HIJAS Y DE MI MADRE.

¡ Y ME LO CONCEDISTE, SEÑOR !

Y yo en cambio te ofrecí, HUMILDAD,
para agradecerte por esas vidas sagradas para mi.

Yo te dije,
vuelvo a comenzar de nuevo, Señor.
¡ DESDE ABAJO !
Puedo hacerlo.

¡ PORQUE TU ESTARAS CONMIGO !

¿Por que en estos momentos, vuelvo a recordar mi vida Señor? .
Yo he cumplido,...¿verdad que no te he defraudado?

Siempre necesito tu presencia,
nunca me dejes de tu Bendita Mano,
de tu Bendita Misericordia.

Nunca me dejes, por favor,
¡ NO ME ABANDONES !

Ya han transcurrido seis años,
¡ DE TRABAJOS FORZADOS !
De infinita humildad.
A veces siento que las fuerzas me fallan,
permíteme ¡ Señor !....seguir adelante.

Todo te lo ofrezco a ti,
¡ A ti que he ofrendado mi vida !
Y a ti que entregare
¡ mi muerte !

He sentido tus brazos, cuando me ayudas a
continuar en mi camino.
¡ He percibido tu presencia !
¡ He escuchado tu voz !

Ahora,¡ Señor !
este día, al caer la tarde...y estar con mi hija
en su lecho de dolor.
De ese inmenso dolor que causan los hijos al llegar.

Volví a sentir tu presencia, ¡ Señor !

Allí estabas Tu junto a mi.
Allí estabas Tu junto a mi hija.
Tu me ayudabas a darle fuerzas,
y me ayudabas a recuperar las mías, para no perder el sentido.

¡ Bendito seas, Señor, por darnos la paz !
¡ Bendito seas, Señor, por darme la dicha de ver
en el rostro de mi hija,
todavía cubierto de lagrimas,....la sonrisa !

La sonrisa que dibuja la felicidad,
esa felicidad que se siente
al dar a la luz de este mundo,
¡ UN HIJO !

Ese hijo que llegaba a la vida,
cobijado por el grito desgarrador de dolor,
de su Madre.

Ese hijo,
que un segundo después, deposito el Doctor,
en el cansado pecho de mi niña.

Y que tuvo la virtud de transformar
el llanto,....en sonrisa.
El dolor, en felicidad y
el sufrimiento en dicha.

¡ Mamita ! Me decía mi niña,
mira al bebe,...el bebe, ¡ ya nació !

Y yo, Señor,
tranquila y serena, con mis enrojecidas manos,
que era lo único que había ofrecido a mi niña,
para que amortiguara un poco su inmenso dolor.

Secaba sus lagrimas,
le acariciaba la carita, y le sonreía.

Sonreía para ella, Señor,
y sonreía para Ti,
¡ porque Tu estabas, allí conmigo ! 

Como podía yo sonreír, si un segundo antes lloraba?,
lloraba, porque el dolor que sentía mi hija,
no podía ser mio.

Yo quería sentirlo, para que ella no sufriera,
pero no era posible,¡ Señor !
porque ese hijo que nacía, no era mío.
era de ella, ERA DE MI NIÑA.

Poco después,¡ Señor !
en mis cansados y agotados brazos,
depositaron al bebe.
A ese bebe, que hizo sufrir tanto a mi hija.

Y yo Señor,....sabes que?, .... te confieso,
lo mire con enojo, y le decía,...como hiciste
sufrir a mi hija, bebe.

Pero es la ley de la vida.
¡ Es la ley de Dios, Tu ley !

Bendito seas ¡ Señor !,
porque al segundo de sentir a ese bebe, entre mis brazos
le perdone, que hubiera
hecho sufrir tanto a mi hija.

¡ Bendito seas ! ,
por hacerme recordar,....que así sufrí yo
cuando ella nació.
Y así sufrió mi Madre,
cuando nací yo.

¡ Bendito seas por perdonarme mis reniegos !
¡ Bendito seas, Señor, por permitirme ver
que aquí estas conmigo !

¡ Bendito seas, por no dejarme olvidar,
que para poder ver un cielo claro, lleno de estrellas,
debemos de haber visto pasar una fuerte tempestad !

¡ Señor !,...estoy cansada,
muy cansada, así de nada te sirvo.
Ni a ti, ni a mis hijos, ni a nadie.

Este día, ¡ Señor !
me he cansado mas, que en mis seis años
de trabajos forzados.

Como es posible
que mi pobre corazón,
tan lleno de tabaco y de inmundicias,
resista tanto dolor?

Como es posible,  Señor?


Y aguanto mi corazón, Señor,
¡ aguanto !

Una prueba mas que paso.
Una prueba mas que te ofrezco a Ti.

Permíteme, Señor, seguir aguantando,
seguir aguantando y superándome,
en la curva,....ya declinable de mi vida.

Permíteme seguir creciendo ante tus ojos,
para poder seguir viendo crecer,
a mis hijos y a mis nietos.

Permíteme, Señor,
seguir siendo digna de Ti,
seguir ofreciéndote mi vida,
¡ y seguir ofreciéndote mi muerte !

Ayúdame, Señor, para poder ayudar.
Y de nuevo,....derrama tus bendiciones
sobre todos nosotros.
¡ Y NO TE OLVIDES DE MI !

Tu hija.
 

 

©Guadalupe Amanda Rodríguez G.
30 de enero de 1992.